sábado, 7 de marzo de 2026

RETO DE ESCRITURA día 4

Nota sobre el ejercicio: Subiré todos los retos de escritura de un archivo de actividades aquí la mayor parte de días que pueda a la semana, los escribiré en aproximadamente 15 minutos, no los dejaré reposar, los subiré inmediatamente al inicio de este único post y avisaré de cada nuevo que agregue. Esto es sólo para calentar y escribir diario ejercicios más libres para seguir escribiendo.


DÍA 4.

Una anécdota divertida. (A veces)
28 Marzo 2026.

Fuimos salvajes, fuimos inquietos, fuimos seguros para sostener nuestras opiniones, fuimos asombro, fuimos inseguros, fuimos viendo quiénes éramos; fuimos desvelos, fuimos café, errores, intentos; fuimos perdonados, fuimos agobiados, fuimos valientes, fuimos demasiado rápido, fuimos huyendo, nos encontraron, fuimos sanados, fuimos heridos, fuimos dándonos cuenta de cómo no siempre tenemos la razón; fuimos juntos, fuimos solos, fuimos lejos, lo soñamos, lo pedimos, lo vivimos, regresamos; fuimos vaciados, fuimos llenos, fuimos dando patadas y golpes, fuimos aprendiendo, fuimos tropezando y siendo levantados; fuimos a lugares distintos, fuimos recordando cuánto nos quisimos, fuimos todos muy unidos, fuimos amigos de los diecinueve a los veinticinco, un poco más, un poco menos. Fuimos en metro, fuimos al centro, fuimos a Coyoacán caminando por churros rellenos, para sentarnos en la esquina del jarocho y seguir contándonos lo que éramos; fuimos confiando, fuimos escribiendo anécdotas que ya no andamos contando; fuimos formando en cada uno historias que siguen ahí. Nos fuimos despidiendo, pero aunque nos fuimos, volteamos a un lado para ver que vamos corriendo, que aquí seguimos, que vamos, que la meta sigue en pie.


DÍA 3.

Un error que hayas corregido. (Con un poco de Atonement y Good Will Hunting)
14 Marzo 2026.

Me he tardado bastante en escribir lo de este día porque no sé si yo misma he podido corregir algún error que haya cometido, pienso en algunos: el que estoy intentando corregir últimamente, el que intenté corregir hace unos años resultando en la pérdida de quien fue mi amiga más cercana durante diecinueve años, o las veces que, con mucho dolor, no continué siendo parte de una historia. Pero nada de eso me suena a errores corregidos.

He estado revisando la obra de Atonement de Ian McEwan, una novela de meta ficción, cuando volví a ver la película adaptada me di cuenta de que todos hemos cometido errores casi irreparables, ya no vi a la protagonista con juicio; me di cuenta de que además de cometer errores, también a muchos nos han hecho creer o simplemente asumimos que ciertas cosas realmente terribles que ocurrieron al rededor de nosotros o que nos ocurrieron a nosotros, en la infancia, fueron nuestra culpa, como cuando a Will en Good Will Hunting, su terapeuta y mentor le dice diez veces "no fue tu culpa" y Will después de reaccionar indiferente, burlón, defensivo, agresivo... comienza a llorar y a decir que lo siente mucho, lo siente mucho.

Briony sí hizo algo terrible y en lugar de ir a estudiar literatura elige ser enfermera, para vivir una vida práctica; friega los pisos, se talla las manos, escribe sin dormir solamente a escondidas por las noches, porque ha comprendido la magnitud de su error y ni la vida entera ni todo su arte en 500 páginas le bastan para redimirlo. No, ni toda una vida de hacer cosas prácticas como fregar el suelo y tallarme las manos, ni el arte más bello, serían suficientes para corregir mis errores, ni para comprender que las cosas que no fueron mi culpa y que he cargado sobre los hombros como un peso que asfixia, no fueron mi culpa.

Atonement, qué curioso que el libro que escribe una atea dentro del libro de Ian McEwan se llame Expiación, que reconozca ella en la vejez que nunca podrá redimirse pero que lo intenta, qué curioso leerlo y recordar, que todo lo que no he podido arreglar yo, que todo lo que no sano por mí misma, lo haya corregido otro y sólo me baste con mirarlo a Él y creerle, el Verbo se hizo carne, haya sido mi culpa o no, se la puedo entregar porque Él ya pagó mi deuda. No estoy sola, alguien que está conmigo más allá de los sentidos, me ama, no sólo al mundo, a mí también; me perdona cuando me equivoco y lo reconozco; me hace un jardín donde antes la puerta estaba cerrada porque no había entendido que aquello que me destruía por dentro desde nunca supe cuándo, no fue mi culpa; entonces el arte, la vida, ya no se tienen que tratar de tallarme las manos con cloro y jabón, y la vida y el arte ya no se tratan de saciar mi sed porque ya hay alguien que la sacia; tal vez mi mayor error haya sido que siendo esta la base de mi fe, no descansara en esto todos, todos, los días, y hoy quiero que también este me ayude a corregirlo.

DÍA 2.
UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE CON AMIGOS. (Llorar con los que lloran)
8 Marzo 2026.

Una expresión, un nombre, una fecha, la última fecha del último día; todos los cumpleaños y todas las comidas, las reuniones, las risas y los últimos abrazos que no nos dimos, ¿por qué no lo dimos? Los recuerdos construidos llegan hasta la orilla de un día, como una ola que se forma allá bien lejos, donde el horizonte no está muy claro por ser tan azul, tan dorado, sin embargo esa ola por más alta que parezca cuando se comienza a levantar, tarde o temprano se rompe y al llegar aquí, al final, se vuelve pequeña; no estoy hablando de un tsunami, no, esto es algo inmenso que al llegar a nuestros pies ya es una débil caricia, como un poco de espuma, un poco de sal entre toda la sal; una fuerza que ya nada más se adivina, que cuando la tomas entre tus manos desde la orilla, se vuelve arena y se va, la vida, el silencio. Mientras tanto tú te quedas ahí, con el resto de los que lo único que entendemos sobre ya no estar aquí es que aquel que sue fue es como un país al que ya no podemos regresar.

Ese día que llega callado, no importa en dónde estemos, vamos a reunirnos, vamos a llegar, vamos a velar, vamos a vivir el significado de ser amigos; recuerdo a la que veló conmigo cuando la ola se fue y nunca más volví a ver a mi mamá, esa amiga, querida amiga, me prestó durante semanas su enorme suéter, enorme para ella que me parecía tan pequeñita, suficientemente enorme para mí que tenía frío y necesitaba un abrazo que durara todo el día; ella con sus ojos gigantes y su calma, su dignidad, estuvo ahí en mi furiosa confusión, recordándome que estaba a salvo en la orilla, aunque cuando las olas se van y miramos nuestros pies en la arena, parezca que nos estamos moviendo también, mareando también, yendo a nuestro fin también. Lo recuerdo a él, la paz que me da, mi amigo desde la secundaria, mi amigo al que no veo tan seguido pero será que será mi amigo hasta el final.

Los recuerdo a ellos, mis amigos que después estuvieron ahí mismo en mi lugar, la que perdió a su amado, la que perdió a su mamá, la que perdió a su abuelita, las que perdieron a su papá; a veces no hay mucho qué decir y aunque muchas cosas de esos momentos donde el sol parece nunca ponerse y las noches jamás terminar, se olvidan, experimentar ese momento con los amigos, esa verdadera amistad, es inolvidable.


DÍA 1.

CARTA A ALGUIEN. (Es para dos personas) 

7 de Marzo 2026.


Ahora que el tiempo ha pasado, te escribo para entender por qué no estuve más presente, por qué no te vi crecer con detenimiento si me hacías tan feliz, por qué será que no estuve más al pendiente, no sé, un fin de semana al mes aunque sea, si yo te amaba, más de lo que parecía; tal vez nadie me hubiera creído porque podía ser tan torpe cuando estaba presente, tan egoísta. Aprendí a jugar quizá demasiado tarde; nunca necesitaste los más grandes regalos de mi parte, esos ya te los traían Santa y los Reyes Magos, pero siempre te alegraron los detalles, eras un niño, eras un adolescente, y yo estaba tan ocupada intentando ser mayor como se supone que se tiene que ser mayor y no me salía. Me perdí de estar ahí entre los meses fuera de las vacaciones. Sé que me perdonarías si te lo pidiera, ahora ya estás grande, sé que sabías cuánto te quería, pero eso no puede regresar el tiempo atrás, a cuando yo estudiaba la maestría y tú eras un niño, y un adolescente.

Si pudiera revivir el tiempo, regresar a alguna fecha hermosa, donde todos aún éramos jóvenes, todos estábamos ahí y la vida marchaba como un carrito que necesita arreglos y estar yendo al taller, pero bonito; tal vez 2026, después de la pandemia y antes de todo lo que pasó en la Tierra, trataría de estar contigo y no esperar hasta las vacaciones, ver películas juntos alguna vez, regalarte stickers, o cosas de pre adolescente (aprendería cuáles son), hablar de futbol, de videojuegos, dejar de hablar tanto de películas, y pintar contigo, verte jugar minecraft porque es muy tiernito; ayudarte con el diseño tu instagram de cantante, escucharte hablar de tus ideas tan intensas, tan tuyas, tan tú. Pero ahora eres un señor, y tienes tus propios sobrinos, tu propia familia, y yo ya no estoy ahí.

Si pudiera revivir el tiempo, serían inicios de ese año especial, yo los llamaría, no sabría cómo hacer para estar presente de una manera mejor, me cansaba con tanto trabajo y tarea, a veces me abrumaba un poco pensando en todo lo que implica la vida, otros parecen ir tan suavemente por ahí entre los días y los años, pero por ustedes algo conseguiría idear, lograr al menos estar, simplemente estar, y con eso iría bastando.

Ahora que han pasado las oportunidades, desearía regresar el tiempo a Marzo del 2026 y mirar tus ojos azules, y tus ojos color canela y decirles una y otra vez que...

Los ama. Su tía.

Para Q y M.

1 comentario:

  1. Mi Annannu por siempre, te quiero. Gracias por compartir conmigo ese pedacito, ¡qué nostalgia recordar esa etapa! No sé cómo no nos dimos cuenta que se estaba terminando, y tantos años después, me pasa que siento que se escurrió de mis manos.
    Te quiero
    Eli

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