Nota sobre el ejercicio: Subiré todos los retos de escritura de un archivo de actividades aquí la mayor parte de días que pueda a la semana, los escribiré en aproximadamente 15 minutos, no los dejaré reposar, los subiré inmediatamente al inicio de este único post y avisaré de cada nuevo que agregue. Esto es sólo para calentar y escribir diario ejercicios más libres para seguir escribiendo.
DÍA 5.
Un lugar donde te gustaría vivir.16 May 2026.
Escucho sus risas en la cocina, por alguna razón les gustan mis hotcakes de garbanzo con plátano, cocoa, vainilla y cosas que no lleva un hotcake normal, tal vez porque crecieron comiéndolos y tú, pues, porque yo me como también tus experimentos, son deliciosos; miro tus cosas en el baño, a veces te molesta que dejo los calcetines en el suelo después de correr y me tardo días en lavarlos, y yo me pregunto por qué no limpias la pasta de dientes pegada en del lavabo, si fuiste tú; en mi mente están claras las prioridades, las de mi vida y las del día, tengo orden en la casa, en mis pensamientos, tengo paz; tú tienes sabiduría, tomas decisiones, demuestras con acciones lo que dicen tus palabras, me gustan tus palabras; tienes una seguridad que no necesitas demostrar, estoy contigo a donde vayas, a donde vayamos; tenemos confianza.
Siempre creí que no podría ser mamá por más que lo quisiera, pero sí puedo, no sé cómo, creo que fue de Dios; siempre sé qué cosas cocinar, a veces cocinas tú, a veces cocino algo que se te ocurrió, a veces cocinamos los dos; sigo escribiendo cine, narrativa, poesía, artículos, sigo dando clases, la cantidad suficiente; sigues disfrutando de lo que te hace ser tú, de lo que Dios te ha dado para hacer y de lo que siempre has disfrutado de mí. Los dos crecemos en carácter cada vez que nos pedimos perdón, cada vez que nos equivocamos y corregimos el paso, cada vez que aunque no sea fácil hablamos con claridad, cada vez que le permitimos a Él con su amor tan pleno ser el primero y lo primordial que necesitamos, y así pasarán los años.
No se dónde está la casa, no sé cómo te ves, no sé en qué idioma hablamos afuera del hogar, no sé si te gustan las películas o los libros pero si no te gustan está bien, aunque eso me gusta sé que no es lo que más importa, no sé si vas a disfrutar las playlists temáticas que me toma tanto tiempo hacer para escribir, o si oyes música que nunca pensé escuchar dentro de mi habitación; no sé que vas a pensar cuando te des cuenta muy pronto de cómo es mi personalidad aunque trate de parecer muy normal, y que hablo con demasiados detalles.
No sé si por la cercanía a nuestro hogar, vamos a ir a la playa o a un parque en una ciudad muy grande como me gustan, no sé si vamos a ir a hacer un picnic en la montaña con frío, aunque sabrás que definitivamente no me encanta el frío, o si vamos a descansar junto al río. Pero el lugar donde me gustaría vivir está construido sobre la roca y aunque no sé cómo podría suceder, me gustaría que fuera junto a ti.
No se dónde está la casa, no sé cómo te ves, no sé en qué idioma hablamos afuera del hogar, no sé si te gustan las películas o los libros pero si no te gustan está bien, aunque eso me gusta sé que no es lo que más importa, no sé si vas a disfrutar las playlists temáticas que me toma tanto tiempo hacer para escribir, o si oyes música que nunca pensé escuchar dentro de mi habitación; no sé que vas a pensar cuando te des cuenta muy pronto de cómo es mi personalidad aunque trate de parecer muy normal, y que hablo con demasiados detalles.
DÍA 4.
Una anécdota divertida. (A veces)28 Marzo 2026.
Fuimos salvajes, fuimos inquietos, fuimos seguros para sostener nuestras opiniones, fuimos asombro, fuimos inseguros, fuimos viendo quiénes éramos; fuimos desvelos, fuimos café, errores, intentos; fuimos perdonados, fuimos agobiados, fuimos valientes, fuimos demasiado rápido, fuimos huyendo, nos encontraron, fuimos sanados, fuimos heridos, fuimos dándonos cuenta de cómo no siempre tenemos la razón; fuimos juntos, fuimos solos, fuimos lejos, lo soñamos, lo pedimos, lo vivimos, regresamos; fuimos vaciados, fuimos llenos, fuimos dando patadas y golpes, fuimos aprendiendo, fuimos tropezando y siendo levantados; fuimos a lugares distintos, fuimos recordando cuánto nos quisimos, fuimos todos muy unidos, fuimos amigos de los diecinueve a los veinticinco, un poco más, un poco menos. Fuimos en metro, fuimos al centro, fuimos a Coyoacán caminando por churros rellenos, para sentarnos en la esquina del jarocho y seguir contándonos lo que éramos; fuimos confiando, fuimos escribiendo anécdotas que ya no andamos contando; fuimos formando en cada uno historias que siguen ahí. Nos fuimos despidiendo, pero aunque nos fuimos, volteamos a un lado para ver que vamos corriendo, que aquí seguimos, que vamos, que la meta sigue en pie.
DÍA 3.
He estado revisando la obra de Atonement de Ian McEwan, una novela de meta ficción, cuando volví a ver la película adaptada me di cuenta de que todos hemos cometido errores casi irreparables, ya no vi a la protagonista con juicio; me di cuenta de que además de cometer errores, también a muchos nos han hecho creer o simplemente asumimos que ciertas cosas realmente terribles que ocurrieron al rededor de nosotros o que nos ocurrieron a nosotros, en la infancia, fueron nuestra culpa, como cuando a Will en Good Will Hunting, su terapeuta y mentor le dice diez veces "no fue tu culpa" y Will después de reaccionar indiferente, burlón, defensivo, agresivo... comienza a llorar y a decir que lo siente mucho, lo siente mucho.
Briony sí hizo algo terrible y en lugar de ir a estudiar literatura elige ser enfermera, para vivir una vida práctica; friega los pisos, se talla las manos, escribe sin dormir solamente a escondidas por las noches, porque ha comprendido la magnitud de su error y ni la vida entera ni todo su arte en 500 páginas le bastan para redimirlo. No, ni toda una vida de hacer cosas prácticas como fregar el suelo y tallarme las manos, ni el arte más bello, serían suficientes para corregir mis errores, ni para comprender que las cosas que no fueron mi culpa y que he cargado sobre los hombros como un peso que asfixia, no fueron mi culpa.
Atonement, qué curioso que el libro que escribe una atea dentro del libro de Ian McEwan se llame Expiación, que reconozca ella en la vejez que nunca podrá redimirse pero que lo intenta, qué curioso leerlo y recordar, que todo lo que no he podido arreglar yo, que todo lo que no sano por mí misma, lo haya corregido otro y sólo me baste con mirarlo a Él y creerle, el Verbo se hizo carne, haya sido mi culpa o no, se la puedo entregar porque Él ya pagó mi deuda. No estoy sola, alguien que está conmigo más allá de los sentidos, me ama, no sólo al mundo, a mí también; me perdona cuando me equivoco y lo reconozco; me hace un jardín donde antes la puerta estaba cerrada porque no había entendido que aquello que me destruía por dentro desde nunca supe cuándo, no fue mi culpa; entonces el arte, la vida, ya no se tienen que tratar de tallarme las manos con cloro y jabón, y la vida y el arte ya no se tratan de saciar mi sed porque ya hay alguien que la sacia; tal vez mi mayor error haya sido que siendo esta la base de mi fe, no descansara en esto todos, todos, los días, y hoy quiero que también este me ayude a corregirlo.
DÍA 2.
Ese día que llega callado, no importa en dónde estemos, vamos a reunirnos, vamos a llegar, vamos a velar, vamos a vivir el significado de ser amigos; recuerdo a la que veló conmigo cuando la ola se fue y nunca más volví a ver a mi mamá, esa amiga, querida amiga, me prestó durante semanas su enorme suéter, enorme para ella que me parecía tan pequeñita, suficientemente enorme para mí que tenía frío y necesitaba un abrazo que durara todo el día; ella con sus ojos gigantes y su calma, su dignidad, estuvo ahí en mi furiosa confusión, recordándome que estaba a salvo en la orilla, aunque cuando las olas se van y miramos nuestros pies en la arena, parezca que nos estamos moviendo también, mareando también, yendo a nuestro fin también. Lo recuerdo a él, la paz que me da, mi amigo desde la secundaria, mi amigo al que no veo tan seguido pero será que será mi amigo hasta el final.
Los recuerdo a ellos, mis amigos que después estuvieron ahí mismo en mi lugar, la que perdió a su amado, la que perdió a su mamá, la que perdió a su abuelita, las que perdieron a su papá; a veces no hay mucho qué decir y aunque muchas cosas de esos momentos donde el sol parece nunca ponerse y las noches jamás terminar, se olvidan, experimentar ese momento con los amigos, esa verdadera amistad, es inolvidable.
.jpg)
